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Nadie tiene que recordarte el elevado costo de la ansiedad (pero lo haré de todos modos). La preocupación divide la mente. La palabra preocupación en griego está formada por dos palabras: dividir y mente. La ansiedad divide nuestra energía entre las prioridades de hoy y los problemas de mañana. Parte de nuestra mente está en el ya; el resto está en el todavía no. El resultado es una vida con la mente dividida.
Ese no es el único resultado. La preocupación no es una enfermedad, pero causa enfermedades. Se le ha relacionado con la hipertensión, los problemas cardíacos, la ceguera, la migraña, los problemas de la tiroides y una gran cantidad de desórdenes estomacales.
La ansiedad es un hábito caro. Valdría la pena si diera buen resultado. Pero no. Nuestros esfuerzos son inútiles. Jesús dijo: "¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida?" (Mateo 6:27).
Los afanes nunca han dado brillo a un día, ni han resuelto un problema, ni curado una enfermedad. No es que seamos irresponsables con nuestros compromisos y promesas, o que no seamos diligentes, el problema consiste en preocuparnos en demasía por algo cuyos resultados, de todos modos, no dependerán enteramente de nosotros.
Basado en: Gracia para todo momento
2 Pedro 1:5-6
[…] pongan toda diligencia en añadir a su fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad